Traducido por Alejandra X. Castañeda

Padres de estudiantes negros y latinos en el Distrito Escolar del Valle de Boulder (BVSD, por sus siglas en inglés) han estado diciendo por años que a sus hijos los castigan con más frecuencia por los mismos comportamientos que a los estudiantes blancos. Los datos del propio distrito han demostrado continuamente esa disparidad.   

En 2020, bajo mayor presión, BVSD reformó sus políticas disciplinarias para tratar de reducir las desigualdades. Eliminó a los policías de sus escuelas, simplificó las pautas de castigos en todos los salones de clase y capacitó a los educadores para reducir la intensidad de los conflictos y resolverlos sin recurrir al castigo.   

Desde que las reformas se implementaron, se ha suspendido o enviado a la policía a menos estudiantes. 

Pero las disparidades que dieron lugar a las nuevas políticas siguen existiendo. 

Durante el año escolar 2021-2022, fue 3.5 veces más probable que a los estudiantes latinos los suspendieran en comparación con los estudiantes blancos, según datos que el distrito proporcionó al Boulder Reporting Lab (BRL). Esa cantidad refleja una disparidad existente por más de una década.  

Aunque casi el 20 por ciento de los 29,000 estudiantes en BVSD son latinos, representaron cerca del 44 por ciento de las suspensiones. 

Los datos indican que a los estudiantes latinos generalmente los castigan por los mismos comportamientos que a sus compañeros blancos: amenazas por daño físico, desobediencia, peleas, posesión de tabaco y marihuana.  

Las suspensiones y derivaciones a la policía pueden tener un impacto duradero en las vidas jóvenes. Esos tipos de castigos reducen las probabilidades de graduarse, causan dificultades para alcanzar el éxito académico y aumentan las posibilidades de ingresar al sistema legal criminal

“No se ha progresado,” dijo Noemi Lastiri, integrante del Consejo Asesor de Padres Latinos (CAPL), un consejo establecido por el distrito para que lo asesorara en asuntos de equidad. “Los niños de high school siguen quejándose de que los maestros y el personal no los tratan igual.”  

Para contextualizar las tendencias en Boulder, BRL analizó datos de los años escolares 2010-2011 y 2018-2019 del Departamento de Educación de Colorado en los 12 distritos más grandes en el estado. (Los datos disciplinarios de gran parte de 2020 y 2021 no son confiables debido a COVID-19. El estado no ha finalizado los datos de 2021-2022.)

Esta historia es parte de Buscando avances, un proyecto de Colorado News Collaborative sobre la equidad social, económica y de salud entre coloradenses negros y latinos.

Cabe destacar que la tasa de suspensiones en general de BVSD es más baja que la de la mayoría de los distritos más grandes en el estado, según los datos de 2018-2019. Pero ese mismo año, BVSD tuvo la disparidad más alta entre las tasas de suspensión de los estudiantes latinos y blancos de esos distritos.  

Al analizar todas las medidas punitivas reportadas ante el estado (expulsiones del salón, suspensiones dentro y fuera de la escuela, derivaciones a la policía), fue 2.5 veces más probable que a los estudiantes negros de BVSD los castigaran en comparación con sus compañeros blancos. Entre los estudiantes latinos, la probabilidad de que los castigaran fue dos veces mayor.  

El superintendente de BVSD, Rob Anderson, se unió al distrito escolar en 2018 después de supervisar a un distrito mucho más grande en Atlanta, Georgia. Dijo que las disparidades en Boulder reflejan las disparidades sistémicas raciales y étnicas en toda la nación. 

“Antes de empezar [a trabajar] en el distrito escolar, examiné los datos y me di cuenta de que, nombra cualquier estándar, estábamos desproporcionados,” Anderson dijo en una entrevista. 

La disciplina desproporcionada no es el único problema para los estudiantes negros y latinos en BVSD. Es menos probable que se gradúen, que se inscriban a cursos clases avanzados o que participen en el programa para estudiantes dotados y talentosos.   

“Cuando piensas sobre nuestra desproporcionalidad en la disciplina, corresponde con nuestra desproporcionalidad en los logros,” Anderson dijo.

Durante su primer año en el trabajo, creó el Consejo Asesor de Padres Latinos para abordar estas disparidades. El consejo es uno de los únicos grupos de su tipo en Colorado para darles a los padres una voz en las políticas del distrito. A solicitud del grupo, el distrito dijo que en agosto de 2022 empezará a publicar datos que analizan las disparidades en cada una de sus 57 escuelas.  

Los datos ayudarán al distrito a identificar cómo están funcionando las políticas.  

“Nos queda mucho por hacer para mejorar. Y la única manera de mejorar es realmente haciéndote cargo y entendiendo el problema”, Anderson dijo. “Empiezas a examinar los datos y a usar los datos como un espejo para ver dónde las cosas están funcionando o no están funcionando. Quizás sea que la desproporcionalidad del distrito está siendo influenciada por un puñado de escuelas.”

Los padres entrevistados para esta historia apoyan las reformas que el distrito ha implementado hasta ahora. Pero dicen que los cambios no son suficientes. Les gustaría que hubiera lenidad para los estudiantes que se defienden del acoso escolar, junto con más responsabilidad entre los maestros.  

“Por primera vez [BVSD] reconoce que no ha progresado, que todavía tenemos un enorme problema. Creo que eso es un comienzo”, dijo Ana Fernandez Frank, coordinadora adjunta del Consejo Asesor de Padres Latinos. “Pero queremos ver qué es lo que están planeando en hacer realmente.”

Jamillah Richmond es una fundadora del Consejo de Padres de Color, un grupo que asesora al distrito sobre temas de equidad. Dijo que su hija de nueve años asiste a una escuela del Distrito Escolar del Valle de Boulder y la han castigado por responder al acoso escolar. Crédito: John Herrick

Acoso escolar y defensa personal

Jamillah Richmond es una fundadora del Consejo de Padres de Color, un grupo aparte que asesora al distrito. Su hija de nueve años asiste a una escuela de BVSD.  

Dijo que a su hija la han mandado a la oficina por responder al acoso escolar en su escuela primaria. En una ocasión, dijo, cuando cuatro estudiantes blancos acorralaron a su hija en un rincón, empujó a uno de ellos. En otra ocasión, un niño siguió tocándole el cabello varias veces, así que su hija le pegó en la mano. En ambos casos, su hija enfrentó consecuencias. 

“Culturalmente, si tocas nuestro cabello vamos a pegarte en la mano, lo cual es exactamente lo que mi hija hace. Pero la castigan,” Richmond dijo.

Otros padres de estudiantes negros y latinos compartieron con el Boulder Reporting Lab situaciones similares en las que a sus hijos los castigaron después de defenderse a sí mismos.

“Tenemos que dejar de castigar a los niños de color por defenderse a sí mismos cuando están enfrentando varios diferentes niveles de violencia,” Richmond dijo.  

Por esta razón, prefiere no usar la frase “disciplina desproporcionada.”

“Disciplina supone que un niño hizo algo malo para empezar”, dijo. “No estás mal si te defiendes a ti mismo.”

La tabla disciplinaria del distrito, la cual se creó en 2020 para ofrecer orientación en los castigos para las escuelas, no menciona la defensa personal. Richmond piensa que debería mencionarla, para animar a los educadores a tomar en cuenta el contexto en casos de violencia.  

“Si no está escrito, y no tenemos una definición clara y definitiva de lo que estas cosas son y qué consecuencias podrían o no corresponder con ellas, entonces estamos dejando demasiadas oportunidades para la interpretación y confiando en personas que tienen puntos ciegos y prejuicios”, dijo. “Y pienso que eso deja oportunidades para la discriminación.”

Anderson, el superintendente de BVSD, está de acuerdo con que el acoso escolar es motivo de preocupación. El distrito ha facilitado que se reporte el acoso escolar en su sitio web. Pero dijo que es complicado balancear la fuerza física con la seguridad escolar.  

“Si estás bloqueando puñetazos para no lastimarte, eso es defensa personal. Si participas en un altercado físico con alguien más, no consideramos que eso sea defensa personal,” dijo. 

Los padres pueden apelar las medidas disciplinarias ante el Consejo de Educación del distrito. Pero Jorge Chavez, presidente del Comité de Responsabilidad del Distrito, un panel supervisor que requiere la ley estatal, dijo que algunos padres enfrentan desafíos para expresarse. 

“Soy bastante afortunado. Soy un inmigrante, pero soy bilingüe. Sé cómo funciona el sistema aquí”, Chavez dijo. “Para muchos de los padres que no se sienten cómodos con el idioma inglés, que no están familiarizados con el sistema educativo, que no tienen los recursos y el tiempo para participar, es más difícil para ellos que sus voces se levanten hasta que sus inquietudes se escuchen.”

La oficina administrativa del Distrito Escolar del Valle de Boulder. Crédito: Anthony Albidrez

‘Todos tenemos prejuicios subconscientes’

El distrito está abierto a platicar sobre cómo las desigualdades estructurales contribuyen a las disparidades disciplinarias. Pero algunos quieren que el distrito haga más para reconocer los prejuicios raciales entre su personal.   

“La causa principal es el racismo. Tenemos que nombrarlo por lo que es para poder abordarlo. No estoy diciendo que los maestros sean malas personas o algo así. Todos tenemos prejuicios subconscientes,” dijo Fernandez Frank, de CAPL. 

Por eso, primero que nada, los padres quieren que el distrito contrate a más maestros y empleados administrativos negros y latinos. Los niños alcanzan un mejor desempeño escolar cuando sus maestros se parecen a ellos. El año pasado, 86 por ciento de los maestros en BVSD eran blancos, casi el mismo porcentaje que el promedio estatal. El 67 por ciento de sus estudiantes eran blancos.  

En febrero, el distrito organizó un “Evento de contratación de maestros de color”. Boulder paga a sus maestros más que cualquier otro distrito en el estado. Pero Anderson dijo que el alto costo de la vivienda en la región y el bajo porcentaje de maestros que dejan su puesto dificultan la contratación. “Es increíblemente desafiante tratar de diversificar tu fuerza laboral muy rápidamente, porque simplemente no tienes las vacantes.”

Los grupos de padres también han estado pidiendo datos sobre las derivaciones disciplinarias de los maestros. Y quieren que el distrito incluya en las evaluaciones del personal cualquier desproporcionalidad racial que haya en el castigo de sus estudiantes. También quieren un proceso público para presentar y dar seguimiento a las quejas por discriminación.   

“Hacen que los niños acepten la responsabilidad de sus acciones. Y creo que solo es justo que a los adultos los evalúen con un estándar similar,” Fernandez Frank dijo. 

Anderson se opone a esas medidas. 

“No creo que sea una buena idea. Creo que eso crea una cultura de temor. Necesitas que la gente esté dispuesta a mejorar,” Anderson dijo. “Mi objetivo aquí no es asignar culpa a las personas. Es arreglar los problemas sistémicos.”  

El distrito ya inició unas reuniones mensuales en cada escuela para diseñar soluciones. Estas podrían incluir capacitación sobre aptitud cultural. “Por eso tienes estas conversaciones localmente”, Anderson dijo. “Localmente, quizás haya maestros que no necesitan más capacitación o niveles de grado que quieren capacitación adicional.” 

Esta diferencia probablemente continúe siendo un punto de fricción.  

“No quiero esperar hasta que arreglen su prejuicio subconsciente. Quiero que no estén en contacto con niños”, Fernandez Frank dijo. “Esos niños seguirán sufriendo hasta que su maestro aprenda. Y no creo que sea justo para los estudiantes.”

John Herrick

John Herrick reports on housing, climate, health and local government for Boulder Reporting Lab. He previously covered the state Capitol for The Colorado Independent and environmental policy for VTDigger.org. He is interested in stories about people, power and fairness.

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